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Jovenes grabadores: Adrián Pandolfo “El grabado es siempre algo nuevo”
Adrián Pandolfo es de Buenos Aires pero decidió trasladarse a la Patagonia y continuar su trabajo allí. Había estudiado en la E.S.B.A. “Manuel Belgrano” y en la E.S.B.A. “Prilidiano Pueyrredón” donde le interesaba cursar ciertos talleres como una continuación de lo que había iniciado, buscando una especialidad. Trabaja como docente de Grabado en el Instituto Superior de Enseñanza Artística de Trelew, adonde también se acercan estudiantes de Puerto Madryn y Rawson. Le pareció un hecho importante el Salón Nacional que se llevó a cabo en Trelew en el año 1999, en el marco de una política de llevar el Salón a las provincias. A partir de entonces se generaron una serie de actividades impulsadas por los artistas locales como muestras, talleres, despertando el interés de los que se están formando. Entre otros, recibió el tercer Premio en el XLVI Salón de Artes Plásticas Manuel Belgrano, la edición del 2001.
¿Cómo conociste el grabado? Empiezo en la Belgrano. Tuvimos, creo, buenos profesores fundamentalmente en los primeros años. Lo cierto es que fui con muchas expectativas y esos profesores que me encontré en todas las materias las colmaron, además con el tiempo fuimos construyendo amistad. Soy muy agradecido de la Belgrano. Eran momentos interesantes los que se estaban viviendo y los tomamos como una herramienta de expresión importantísima. Era el momento en que empezaba la democracia y había muchas manifestaciones en la calle, había muchas cosas por denunciar, por decir, por hacer. Con un grupo de compañeros que estudiábamos en la Belgrano empezamos a dedicarnos al grabado, sacando afuera el taller.
¿De dónde salió la iniciativa? La movida de salir a la calle nos pertenecía a nosotros, los estudiantes, surgía de una manera espontánea.
¿Por qué el grabado? Por la cuestión de multiplicar la imagen y compartirla, fue muy bueno para nosotros como estudiantes compartir el trabajo que hacíamos. También me dediqué al mural pero digamos que con el tiempo uno va poniendo energía en algo nada más. Me fui quedando con el grabado y dentro del grabado con la xilografía. A mí me gustaba el lenguaje de la madera y el blanco y negro, el corte de la herramienta, la imagen. Ese corte duro donde también la madera impone parte de su imagen, es una cosa que va saliendo entre los dos y eso me gusta. Esa impresión que sale que en ese momento uno no manejaba del todo, y ahora tampoco, vas jugando con la expectativa de lo que te va dando el lenguaje. El soporte es muy importante, cada uno busca su soporte, distintos tipos de madera o acrílico, etc. Uno va estableciendo distintos diálogos según el material.
¿Cuándo te mudaste al Sur? Fui en el 89 o 90. Ya conocía y elegí el lugar, no pensábamos en otra cosa que en estar en ese lugar que es tranquilo, donde hay buena gente (no es que acá no la haya) y la necesidad de otro tipo de vínculos. Trabajo en la docencia, aunque tengo mi espacio, mi taller al que le dedico mucho tiempo de la semana, necesito hacer grabado. Pasé por todos los niveles de la enseñanza. Ahora estoy trabajando solamente en el polimodal y en una escuela artística de formación docente que tiene varias modalidades: música, teatro, plástica.
¿Qué visión tenés de la escuela para más adelante? Yo creo que las escuelas son los estudiantes. Y han hecho una escuela re-buena, interesante, que motiva a trabajar, se juntaron chicos con muchas ganas de estudiar y se fue generando algo con el grabado. A la mayoría no le pasa lo mismo que a mí en la Belgrano, en general grabado es siempre algo nuevo. En algún momento tuvimos la escuela armada de 1º a 4º año aunque grabado se cursa solo tres, donde se trabajan todas las técnicas. Se generó una circulación de estampas muy interesante al ir acumulándose trabajos, produciendo.
¿Cómo trabajás? Me gusta estar solo, especialmente en mi taller. Darle mucho tiempo a mi trabajo, dibujar, bocetar, sobre todo para desbastar, imprimir. Soy muy pautado en los tiempos. A mi me cuesta ponerme a trabajar si no tengo tiempo, prefiero dedicarme a otra cosa leer, clasificar papeles, etc... Cuando tengo tiempo puedo madurar mas las cosas, y para eso necesitas estar literalmente solo. Pero también me gusta estar en grupo.
¿Qué temáticas son las más importantes? Para mí el tema es el generador de la imagen. Trato de no quedarme en el tema y que gráficamente no tenga nada. Los dos tienen que relacionarse, intentarlo al menos. Para mí lo social es fundamental, tratar de encontrar un lenguaje de comunicación de unidad o de opinión aunque a veces no hay mucho que decir. Generalmente trabajo con la figura humana y ahora estoy mas con el paisaje y símbolos como banderas, alambres. Estoy trabando con negro, rojo, plata y blanco. Encontré una síntesis entre color y gráfico. El rojo no es rojo pero funciona como tal (la mezcla incluye magenta con amarillo, blanco), a veces mas cálido a veces mas frío.
Los símbolos ¿cómo llegaste a ellos? No sé. Son parte de nuestra cultura, son nuestros. El alambrado, la bandera, son cosas que voy viendo allá también. Que vemos en todos lados, en una marcha, en una ceremonia, señalar el terreno con una bandera, levantar las bandera. El alambrado marca las diferencias, lo que está dentro lo que está afuera, otro tipo de límite como parte del paisaje. Utilizo menos narración y mas lenguaje plástico. Trato de buscar un trabajo de textura, de corte, de que haya otro misterio, otro clima entre los planos. En los espacios, crear distintas atmósferas.
¿A qué salones les das prioridad para participar? El salón que mas me gusta es el Salón Municipal de Artes Plásticas “Manuel Belgrano” (de la Ciudad de Buenos Aires), es uno de los mas participativos en donde hay mas expresión de la voluntad de la gente. No conozco muchos salones mas. Solo participo en el Nacional cuando puedo. Mas bien estuve tratando de hacer mucha obra para poder hacer una selección a la hora de enviar trabajos a los salones. Yo me siento bien con eso. Lo importante de participar en un salón es poder decir con algo calidad, mas allá que te puedas ganar un premio o no. Que tu obra la vea mucha gente, sobretodo acá en Buenos Aires, son salones muy concurridos. Los salones son difíciles, porque allá no te enterás de nada, por ejemplo un cambio de fecha acá, allá no te enterás y mandas en la fecha equivocada. Además, los costos para mandar y para retirar los trabajos por correo a nivel nacional son demasiado altos en comparación con el exterior, mando laburos a Japón o a España y me resulta mas barato que a Capital. Pienso que sino podría participar mas gente.
¿Cómo ves que se valoriza el grabado en nuestro país? Creo que tenemos maestros muy importantes, como Rebufo, Sergi, Hebecquer, que te enseñan que te brindan. Por lo que yo puedo ver, hay una bienal internacional y la mitad de los participantes son argentinos. Pero popularmente acá el grabado no es muy conocido. Varios grabadores argentinos ganaron la Bienal de Saporo, en Taipei, en otros lugares... el mismo caso de Berni que ganó la Bienal de Venecia llegando con un sacrificio personal enorme. Yo pienso que pasa en esto como pasa en todo, en medicina, en arquitectura, en el trabajo… Me sorprende lo que vi en el último Salón Nacional, hubo menos cantidad de obra seleccionada en grabado, no sé cuantos trabajos hubo en total pero digamos que la proporción entre disciplinas no era equitativa. Antes ibas al salón de pintura y grabado y veías cantidad de obra de calidad muy pareja.
¿Dónde estaría la responsabilidad de esto? No sé si resposabilizar totalmente a los jurados, porque en el Salón Nacional cambian todos los años. Me encontré con muchos colegas de aquí que me dijeron que no fueron a verlo y creo que eso es grave. Es importante que nosotros veamos las obras mas allá de que el jurado nos guste o no. Hay que ver los grabados para no perder la línea. |