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Entrevista a Rodolfo Agüero "Impresos e Impresiones"
Durante todo el Proceso Militar fue muy complicado, nosotros con Romero, Paz y otra gente, hicimos Arte Gráfico Buenos Aires y salimos a las plazas a difundir el grabado. En el `76 tuvimos que cortarlo y eso hizo que se limitaran una cantidad de cosas. Con la democracia vino otra historia, pero dentro de los establecimientos educacionales continúa el mismo conflicto sobre la participación o no de los estudiantes. Y todo por esta historia de los premios.
¿Y ahora? Hace mucho que no veo los reglamentos para ver como va la historia pero siempre estuvo esta idea de ¿cómo un alumno puede competir con un docente?. Yo no hablo de las competencias sino de mostrar lo que hace cada uno. Todo depende del docente, yo parto de la idea de que el que enseña arte tiene que hacer arte. A veces dentro de las escuelas lo que pasa es que hay maestros pero no artistas maestros. Hoy creo que la cuestión es más dramática al no haber apoyo económico. Todo el mundo manda a los salones, incluso los grandes nombres, cuando antes no participaban para dejar el lugar a los nuevos.
En cuanto a las pensiones vitalicias ¿qué pensás sobre la polémica actual que plantea suprimirlas? Mi opinión es muy diferenciada, lo hablo desde mi lugar porque era joven en el momento en que la recibí y había logrado en esa instancia era un potencial enorme. Tenía un recurso, una beca mensual para ocuparme de lo que yo quería. Me parecen sumamente importantes, ya que el Estado no puede estar desligado de ninguna manera de la cultura y de la educación. Creo que por eso hay que buscar formas para lograr políticas educacionales con proyectos a larga data, de instancias de mayor crecimiento. En Brasil tenemos el ejemplo de la Bienal de San Pablo, donde el estado está invirtiendo en un proyecto a nivel internacional. Allí trabajan en conjunto los críticos de arte, los artistas y el Estado, conformando un triángulo que hace mover todo el sistema del arte dentro de Brasil.
¿Por qué te parece que acá no se da? Por esta cosa de individualidad en la Argentina que es espantosa. No hay posibilidad de agrupar gente, es decir, cuando uno forma un grupo siempre tienden a aparecer las individualidades. Por problemas ideológicos o por competencia de imágenes, incluso personales, terminan desarmándose. Las rivalidades hacen que el grupo se rompa porque no está sostenido bajo un concepto, no se sabe muy bien para qué y tampoco se discute por qué se forma. Y yo creo que ahí es donde más hay que trabajar.
¿Cómo llevás tus ideas a la práctica educativa? Parto de la problemática de la imagen, lo técnico a mí específicamente no me interesa. El abordaje para el alumno es hablar del sentido de su imagen y que a través de la problemática técnica la pueda resolver.
Entonces vos podrías estar tanto como profesor de grabado como de otra disciplina… Sí. Si ustedes ven lo que hago hoy, me meto en todos lados, pero siempre está presente la cosa gráfica. En mí está lo gráfico, en los objetos que hago y en las herramientas que utilizo.
A tu cátedra la denominás Arte Impreso... Sí. Porque históricamente el grabado es incisión pero hay resultados que de pronto no son de la incisión. Que se hacen masivos con la aparición de la fotografía en 1830. A partir de ahí viene la historia del Arte Impreso, porque considero el resultado, la impresión, y no como está hecho.
Esta clasificación ¿incluye el arte en soporte digital sin imprimir? También lo incluyo, aunque es muy finito pensarlo como Arte Impreso porque es una problemática de la pantalla. En las máquinas de la luz, como la fotocopiadora, la computadora y demás, me pregunto si la pantalla que me reproduce una imagen es también una impresión.
¿Qué características tiene una imagen para reconocerla como Gráfica o Impreso? Yo diría como Gráfica. Te pongo un ejemplo, en la película “Escrito en el Cuerpo” de Greenaway, que es un artista plástico, la incorporación de los textos sobre el cuerpo me daba la sensación del impreso, él toma la Gráfica dentro de su propia creación cinematográfica. Es un recurso técnico cinematográfico abordado desde la problemática gráfica. Esto también lo tenemos que tomar como consecuencia.
Muchas veces se distribuyen imágenes vía e-mail y existe la posibilidad de que cualquiera la imprima en papel, no ya el artista. Estas personas ¿cumplen el rol del impresor del taller? Es un caso complicado. Si el otro se apropia de esa imagen pero no la modifica, entonces no participa del proceso de creación, no transforma la imagen. Si hiciéramos una suerte de cadáver exquisito podría ser. Pero me parece esencial que se participe en la imagen para no ser un mero reproductor. Creo que la problemática de la imagen está relacionada con la participación, con trabajar en conjunto.
¿Cómo es tu propio método de trabajo? En la gráfica trabajo con el “aparato”, la computadora. Lo que logro en mis trabajos, que son tan geométricos, es avanzar mucho más rápido, no perder tanto tiempo y no ensuciarme las manos. Como disciplina me agiliza mucho más las ideas y hay mayor juego, cosa que antes no podía hacer. Esta cosa de meter una imagen y superponer otra me costaba muchísimo en serigrafía. Sin embargo, no utilizo el scanner sino directamente los programas de diseño. Muchas veces hago dibujos o pego cosas y después empiezo a trabajar, esos son los sistemas que utilizo. Creo que lo que hago son juegos enormes. Cuando vuelvo de trabajar y me pongo a elaborar lo mío, de alguna manera disipo todo lo otro.
¿Y con qué método trabajás con tus alumnos? ¿Es similar? Depende del año. Si es avanzado, se supone que ya tienen un recorrido y todo un conocimiento de la gráfica. La persona que esté en ese curso, para mí, ya está trabajando en su propia tesis. Entonces podemos tomar desde la última tecnología hasta la xilografía mas tradicional, depende de lo que él quiera hacer y de que sienta cómodo con el hacer (cuando hablo del avance tecnológico, no significa que todo el mundo tenga que usar la tecnología de última punta porque eso no tiene nada que ver. Lo importante es el contenido y el sentido que tenga la obra).Después veremos cómo va transitando todo eso para que yo empiece a sacar los piolincitos que veo para inducirlo a otro tipo de producción, que se meta en otros campos relacionados con la gráfica que tengan que ver con otros espacios, los libros de artista o las instalaciones gráficas. Es prepararlo para cuando él salga y se transforme en un hacedor de imágenes. Tiene que saber como se hace una muestra, e incluso tiene que presentar su propuesta por escrito, estableciendo además donde va a exhibir el trabajo.
Se ve que en los espacios de exhibición “under” o “alternativo” se montan muchas instalaciones sin criterio de selección, ¿cómo ves en el futuro en donde se puedan desarrollar las personas que están formándose ahora en este tipo de producción que vos incentivás? Yo tampoco le encuentro la vuelta. Creo que el problema es exclusivamente profesional, porque si yo cuelgo una salchicha en una sala sin un marco profesional, es salchicha. Éste es uno de los momentos más difíciles para el arte en el mundo, porque está todo legitimado. Por eso vemos en Kassel o en San Pablo, tantos trabajos de fotografía que a veces carecen de contenido, aunque también hay trabajos maravillosos. En estos espacios “under” todo se legitima, no importa si es bueno o malo porque el espacio lo legitima. Habría que buscar nivel de profesionalidad, que veo que no hay y me asusta. Yo siempre me pregunto sobre cuál es el concepto de una instalación. La instalación es una apropiación del espacio, lo que hoy nosotros vemos son mini -instalaciones que no toman el espacio real ni juegan con el espacio interno y el del espectador. Entonces las descalifico, especialmente cuando las veo una junto a otra sin relación entre ellas En la muestra “El Destierro”, montada dentro de un ámbito (IMPA, la fábrica cultural) que es bastante inusual, una fábrica en funcionamiento, las diferentes instancias de la exposición se sostienen por la profesionalidad. Creo que hay que verla también por su temática.
¿En qué espacios te interesa mostrar tu obra? La última muestra la realice en la Galería de la Recoleta, junto a la Biblioteca Nacional, que es un espacio circular. Me gustó montar ahí la exposición por el desafío de organizar mi obra en una estructura de esas características. Llevé objetos grandes, algunas pinturas y arte digital. A mí no me importa donde, lo importante es mostrar la obra, apropiarse del espacio, sino ésta no existe. Es uno el que llena el espacio, la obra lo hace. |