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Una
metáfora sobre el paso del tiempo es lo que puede apreciarse en la
serie de 37 aguatintas de Barceló, que se exponen desde el 4 de junio
en la galería Soledad Lorenzo. Es la primera oportunidad en que se
pueden ver reunidas en Madrid el conjunto de las series "Lanzarote" de
1999 y "Pornográfica" del 2000.
El
tema principal de la obra de Barceló, como señala Enrique Juncosa*, es
el paso del tiempo. Eso es lo que refleja su obsesión por la
transformación incesante de la materia o su frecuente escenificación
de los cotidianos misterios de la vida y la muerte.
El
aguatinta es una de las técnicas de grabado donde el artista utiliza
una mezcla de azúcar y tinta para dibujar sobre una superficie
previamente tratada con resina. No se debe olvidar que el dibujo se ha
constituido desde el comienzo de la trayectoria del artista mallorquín
en el instrumento primordial de su propuesta artística. Es innegable
que su obra sobre papel condensa la calidad y la fuerza de la esencia
de su trabajo.
En
las últimas décadas su interés por la naturaleza ha sido creciente y
cada vez más comprometido con su esencia: esqueletos de animales o
cuevas prehistóricas, lo erótico y lo oscuro o misterioso. Imágenes
orgánicas y movedizas, rayando a veces en la abstracción, han servido
a Barceló para expresar y reflexionar sobre el paso del tiempo y la
búsqueda de lo permanente e imprescindible, en definitiva, de lo que
siempre queda.
La
serie "Lanzarote" está compuesta por 26 aguatintas, realizadas en
1999, en papel de 65 x 75 cm. La serie "Pornográfica" de 11
aguatintas, realizadas en el 2000, en papel de 75 x 92 cm. Ambas
ediciones son de 35 ejemplares. |