Jóvenes Grabadores

Dini Calderón, Ana Sánchez y Luciana Toñanez

"La odisea de dedicarse al grabado"

por Eva Farji y Ana Alonso


 

En esta ocasión realizamos el reportaje a tres jóvenes grabadoras de distintas partes del país con motivo de la II Odisea del Grabado.

Dini Calderón vive Santa Rosa, La Pampa. Básicamente trabaja en xilografía, además da clases en los talleres de grabado de la única escuela de arte de esa ciudad, el Instituto provincial de Bellas Artes.

Por su parte, Ana Sánchez es de Mendoza y está terminando sus estudios en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo en la especialidad Grabado, además trabaja enseñando dibujo en un taller particular.

Luciana Toñanez, de Comodoro Rivadavia, también es una estudiante avanzada y está realizando el último mes de residencia en la escuela 306 de Artes Visuales. Tanto Ana como Luciana decidieron participar del evento a partir de las recomendaciones de compañeros que ya habían asistido.

 

Dini Calderón. 5x4 cms.

¿Qué expectativas tenían para el Encuentro?

Dini– Para mí todos los encuentros son importantes porque se conoce mucha gente, hacés intercambios mas allá de lo que recibas de los profesores que dan los talleres. En general los asistentes ya tiene definido que el grabado es lo que les gusta hacer. Es interesante el hecho de que haya gente de todas partes del país, donde se viven realidades parecidas pero con matices diferentes.

Luciana– Y uno aprende del otro mas que nada. Por ahí en cuanto a las técnicas o experiencias que se trabajan en cada localidad y que por ciertas razones no se difunden.

Ana– En Mendoza, el grupo de grabadores es bastante reducido, nos conocemos entre todos y la obra de cada uno, es como que siempre es lo mismo. Es bueno venir acá y ver que tipo de instituciones hay en otras partes del país, acá en Buenos Aires hay muchas más que en Mendoza.

 

¿Existen tendencias regionales ya definidas?

Ana– En Mendoza pasa un poco, aunque tampoco he tenido mucha posibilidad de comparar. Los grabadores, casi todos los que existen, han pasado por el taller de la Facultad donde hay personalidades muy fuertes. No es en cuestión de estilo sino en el modo de trabajo, el método.

Luciana– En Comodoro también pasa.

Dini– La historia del grabado en La Pampa es muy breve y leve. Siendo estudiante tuve una profesora que es el referente del grabado de la generación anterior a la mía, una grabadora en metal que se llama Cristina Prado. Hay muy poca gente haciendo grabado, nosotros tenemos un grupo formado de grabadores nuevos, hace un par de años, pero somos 4 o 5. No hay una tendencia, de hecho, dos de las personas que mas trabajamos lo hacemos en xilografía y somos bien diferentes.

 

La temática de los talleres que aquí se están dando ¿ya los habían visto en su formación?

Luciana– Lo único que no había visto es Arte Correo. Si lo había visto no conocía el proceso o en que se basaba. La litografía en chapa la conocía desde lo teórico de cuando estudiaba pero no lo experimenté.

Ana– Lo mismo. Había escuchado cosas que ahora pienso que eran Arte Correo pero no me lo habían explicado y nunca había trabajado en algo así.

Dini– Sí, trabajo en Arte Correo desde el 89 o 90 porque por esos azares de la vida yo tuve de profesor en la Pueyrredón a Juan Carlos Romero. Además conocí a Vigo. Igual fue muy importante conocer a Fernando García Delgado, quien está dando el taller, porque yo recibo cosas de él y no lo conocía. Con el Ex Libris pasó mas o menos lo mismo. Hace un tiempo que lo trabajo de forma autodidacta o “a poncho”, pero también es importante aprender la cuestión teórica e histórica. Con el tema de la litografía en metal, el grupo en el que estoy todavía no lo trabajamos. Tengo mucha expectativa con eso, yo aprendí litografía tradicional, pero desde mi punto de vista como docente es importante porque es lo que yo voy a poder hacer con mis alumnos ya que conseguir las piedras es imposible.

 

¿Que opinión tienen de la educación artística en el país?

Ana Sánchez. 10,3x15,4 cms. x2

Luciana– Yo puedo hablar desde mi experiencia de Comodoro, que supongo que también se da en todo el país. A nosotros nos tratan, cuando yo estaba en mi formación para docente, de formar de una manera muchísimo mas libre en cuanto expresión. Por ahí en la enseñanza inicial no se trabajaba en la expresión del chico, sino con lo que quiere el docente. Acá se le da mucha mas importancia al tema de la dinámica de los concursos y de las exposiciones que allá por ejemplo no, es mucho más cerrado todo y eso repercute en los docentes.

Dini– Para mí hay un tema que me parece crucial en la educación artística en la Argentina que es esta cuestión de ambivalencia, porque el título que te dan es de docente. Siempre estás nadando entre dos aguas y ninguna de ellas tiene la rigurosidad que debiera, no te forman como pedagogo ni como artista. Entonces, lo que nos pasa en general es que terminás una carrera artística y tenés que salir a buscar más porque no es suficiente. Hay ciertas cuestiones básicas que tienen que ver con lo técnico, con el manejo del material, que no se dan completamente.

Luciana– Ahí está nuestra lucha como alumnos para incorporar mas horas para técnicas. Salimos por ahí con pocas técnicas de grabados y sabemos que hay más.

Ana– En Mendoza, en mi carrera se pueden obtener dos títulos la licenciatura y el profesorado, se puede optar pero esta todo diseñado para poder hacer los dos. Teóricamente está bastante bien planteado, hay suficientes horas de materias teóricas y muchísimas de taller. Si en la práctica todo se llevara como debiera ser, estaríamos bien preparados como docentes y como artistas. La cuestión no es tanto institucional sino por ahí de las personas que lo llevan a cabo, que podrían trabajar mejor. Creo que en este momento lo que más falla es la parte pedagógica.

 

En cuanto a lo teórico hicieron referencia únicamente a lo pedagógico, en cuanto a Teoría e Historia del Arte…

Dini– Yo noto que también ahí hay falencias. No hay una discusión teórica, conceptual sobre el arte. Creo que es un terreno complejo de abordar porque está muy vinculado a lo social, ¿desde donde se para uno como artista? ¿Qué es lo que opina o deja de opinar?. Un montón de cosas que en este momento son difíciles de abordar. Es más fácil “sumergirse dentro de la cubeta del ácido” o en la cuestión técnica específica y hacer de eso tu mundo, pero me parece que falta una pata ahí. Uno vive en un lugar y tiene que opinar.

 

¿Por qué eligieron dedicarse al grabado?

Ana– La verdad es que fue medio una lotería. Al principio me anoté en escultura y grabado. Lo que más me gusta es toda la parte que está mas relacionada con la gráfica y el dibujo que es lo que a mí más me gusta. Hubiera seguido dibujo si existiera la posibilidad. Creo que el grabado tiene mas campo, por el hecho de que se hagan originales múltiples, tiene mas difusión. Me parece que la escultura es mucho más sacrificada, te imposibilita mas lo económico, el espacio y los materiales.

Luciana– Estoy inclinada más hacia la pintura, de hecho lo sigo haciendo. Generalmente trabajo bocetando y lo llevo a cabo con la pintura. Me interesó plasmar esos bocetos en el grabado para ver cual era la diferencia en la representación. Después fui descubriendo la gran cantidad de técnicas dentro del grabado, que era como que mejoraban mas mi objetivo que era tener mas representaciones y con mayores repercusiones.

Dini– Yo soy como los paisanos, tengo dos tiempos y el grabado también. No es esa  inmediatez de la pintura que hasta hoy día me da ansiedad. Por otro lado yo siempre tuve una vinculación política con el grabado y a medida que voy trabajando mas seriamente, cada vez más siento que la elección no fue errada. El grabado es la más democrática de las artes plásticas.

Ana– El grabado en la argentina siempre estuvo ligado a la discusión, a lo popular, a lo político. Históricamente los grabadores siempre fueron los más comprometidos. Eso también es importante.

Dini– No es que sea pesado, como si fuera una carga que tenés que cumplir. Uno no puede sustraerse de la historia, uno va siguiendo un camino que ya siguió otra gente y bueno, vas mirando lo que otros hicieron.

Cuando pasan ciertas cosas que a uno le cuesta digerir como sujeto social, en general se vuelcan en el laburo mas o menos claramente.

 

¿Ustedes que temáticas laburan o les interesa trabajar?

Dini- Hay un tema que hace mucho sigo, que es esta cuestión de los dichos populares o algunas canciones infantiles. En ellos siempre se traducen cosas que tienen que ver con lo social.

Ana– En realidad te podría decir lo que hago ahora, el año pasado estuve con cuentos de autores latinoamericanos para adultos. Entonces empecé a interesarme por los artistas latinoamericanos y en cuantas cosas hay que nos hacen ser latinoamericanos. De los cuentos pasé a los mitos, a los juegos, al azar. Y ahora siempre vuelvo al caos y a la vida cotidiana, cuales son sus reglas de juego. Estoy trabajando con juegos de mesa, tratando de sacarle a cada juego (ajedrez, damas, naipes) lo que tiene detrás, cual es la vertiente social. Tengo una imagen bastante gráfica e ilustrativa, siempre bordeando el sarcasmo, con cierta morbosidad pero no dramática sino satírica.

Luciana– Mas que nada trabajo desde lo abstracto, mucha geometría. Juego mucho con lo orgánico y lo rígido. Tomo una idea que me impactó y trato de reflejar ese sentimiento a partir de los elementos plásticos. Trabajar en un concepto y volcar lo siempre con un equilibrio muy intuitivo.

 

Como artistas jóvenes ¿qué idea tienen de cómo seguir adelante?

Ana– El panorama a simple viste creo que bastante negativo. Pero creo que para algo somos artistas y se supone que somos creativos, no solamente hay que buscar espacios sino generarlos. Lo peor que tenemos en contra es la educación, en mi generación hay mucha gente para quienes el arte en su vida directamente no existe. Es nuestro compromiso difundirlo, enseñarlo al que no tuvo la posibilidad de aprenderlo, enseñarle a valorarlo. Podemos trabajar en muchísimas cosas no solo en la docencia. Si uno sale a la calle hay imágenes por todos lados y nosotros somos hacedores de imágenes.

Dini– Yo pienso lo mismo que Ana, hay que general los espacios.

 

 

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