G.A.D.E.L.


¡La marca de ese libro es mía!

Apuntes para el estudio del ex libris en la Argentina de entre siglos (1880-1930)

Por Eva Farji (Argentina, 1978)

Ponencia presentada el 7 de octubre de 2004 en la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes

durante las VI Jornadas del Instituto de Teoría e Historia del Arte "Julio E. Payró"

 

 

Introducción: Encargar un ex libris.

Aquí voy a hablar acerca de la importancia de un objeto de estudio que ofrece la posibilidad de afrontar su abordaje a través múltiples miradas y enfoques. Se trata del ex libris, una estampa de pequeñas dimensiones que se aplica a la retiración de tapa del libro para indicar a qué biblioteca pertenece. Lo que más nos interesa es el hecho de que sea un objeto portador de imágenes. Los motivos de éstas están articulados mediante un discurso elaborado en la mayoría de los casos por el mismo titular que lo encarga. Su nombre aparece siempre incluido en su diseño acompañado del término “ex libris”, que significa “entre los libros de...” o alguna frase similar.

Aclaremos entonces que el presente es un informe sobre una investigación en curso que aborda la práctica del ex libris en el contexto de la Argentina de finales del siglo XIX y primeras décadas del XX.

A su vez, debo distinguir entre en dos líneas de trabajo que se están siguiendo para dicha tarea: una cuantitativa que incluye la conformación de un corpus de ejemplos lo más completo posible para posteriormente elaborar estadísticas. Mientras que la otra línea es cualitativa, donde se trabaja con conjuntos más reducidos, de ejemplares pertenecientes a un solo titular o estudiando la labor de un artista exlibrista en particular.

Se trata de comparar las fuentes que nos hablan de las ideas públicas que defendieron estos hombres y el discurso que aparece en sus ex libris, que pertenecen a la esfera privada de sus vidas.

 

Un híbrido texto-imagen.

Entendiendo este objeto como un híbrido texto-imagen, no resulta apropiado “leer” la imagen según el texto (de la misma manera que basar una interpretación de la misma en una descripción verbal resulta altamente reductivo). Pero además, es menester observar que estamos ante “...objetos simbióticos hechos de escritura y de figura...” que, en palabras de Louis Marin, tienen “...la inmensa ventaja de permitir escapar a la investigación semiótica -dentro del dominio de las artes visuales- de la ingenuidad, o de la arrogancia o la omnipotencia de una aplicación directa de las reglas de la lectura de imágenes...” [1]. La escritura se presenta no sólo acompañando a una imagen que no se relaciona en la mayoría de las veces de una manera “ilustrativa” con ésta, sino que las inscripciones que aparecen en el ex libris pueden considerarse en sí mismas como imagen. Más aún, sólo se puede separar texto e imagen a efectos analíticos, porque ambos aspectos conforman la imagen en sí.

 

Las prácticas.

Podemos entender el ex libris, siguiendo a Chartier, como uno de los medios por los cuales se realiza la apropiación del objeto libro. Su uso como marca de propiedad puede brindar pistas acerca de la vida cotidiana e institucional que rodea las bibliotecas tanto públicas como privadas, tal como se desprende del supuesto, explicitado por Henry Jean Martin, de que “los libros afirman la participación de sus propietarios en la cultura de su tiempo” [2]. Asimismo, los cambios en la producción del libro y en los hábitos de lectura pueden corresponderse con variaciones temáticas o estilísticas del objeto en cuestión.

 

Sobre el ex libris argentino.

Una parte importante de la tarea que se está desarrollando es la búsqueda de artículos sobre ex libris publicados en Argentina durante la época delimitada, y los que se hayan escrito en otros países sobre ejemplares dedicados a titulares argentinos.

En 1912 se publica el artículo “Algo sobre los ex libris” de Juan Túmburus, en ese momento bibliotecario de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Se trata de una reseña realizada originalmente para la biblioteca del Dr. Marcelino Herrera Vegas y que Juan Agustín García decidió publicar [3]. El autor se muestra muy interesado en la cuestión de los lemas y demás inscripciones, los distingue entre los que tienen que ver con la propiedad de los libros, los que refieren al conocimiento y los que están relacionados con la simbología de los apellidos.

También podemos recordar al escritor argentino Rafael Alberto Arrieta, quien escribía en 1928 sobre ex libris y vanidad, a partir del relato de una discusión entre bibliófilos. El entredicho de la anécdota es acerca del papel de los millonarios no eruditos (léase “nuevos ricos”), que adquieren obras de arte, entre ellas el encargo de ex libris para sus bibliotecas, con intención de revestirse de prestigio sin conocer del tema. El autor sostenía que esas colecciones con el paso del tiempo estarán al alcance de todos en el momento en que integren el patrimonio de los museos, para lo cual ya no importaría el supuesto nivel cultural del rico devenido coleccionista sino el hecho de que gracias a él se habrían conservado las obras. Una perspectiva muy optimista que no siempre se cumple [4].

Observamos que se cita el artículo de Túmburus como el único de relevancia en el Manual de Bibliotecnia de 1939, escrito por Manuel Selva. Donde también se detalla un criterio de clasificación de colecciones de ex libris.

Viene al caso comentar una nota publicada en la década del ´50 en el boletín de la Asociación de Exlibristas Ibéricos (AEI). En ella Juan Catastús entiende las manifestaciones del exlibrismo americano como un ejemplo que ilustra la transposición de la cultura hispana al territorio americano. Se observa en esta suposición la  permanencia de la idea de América como territorio vacío, y el ex libris argentino como una mera repetición de contenidos, donde solo queda suponer que la única posibilidad de análisis es la comparación en cuanto calidad técnica entre un centro y una periferia.

 

Titulares, artistas y motivos.

Luego de esta breve recorrida por esta selección de fuentes, se incluyen aquí otras observaciones que hacen a la metodología del trabajo.

En este estudio, clasificaremos como argentinos tanto los ex libris realizados por artistas nativos o residentes, como los que sean dedicados a un argentino aún cuando haya sido confeccionado por un artista extranjero.

La identidad de los artistas y la forma en que estén integrados a un campo artístico local nos interesa para relacionar este campo con el de pertenencia del titular que encarga el ex libris. Debemos tener en cuenta que en Argentina, como en toda Latinoamérica, suele suceder que los artistas o literatos viajen a alguna ciudad de Europa a fin de ser reconocidos en el campo intelectual de aquella metrópolis y luego regresar con la legitimación obtenida. Hay que considerar los efectos de las distintas apropiaciones en el contexto local, donde los contenidos que originalmente son nacionales, por ejemplo, se los entiende como extranjeros o cosmopolitas. Esto es lo que entiendo que sucede con los motivos de las imágenes. Por eso se trata de manejar la serie más amplia posible de variables.

Del relevamiento hasta ahora realizado, además de los heráldicos, una buena parte de los ejemplos muestran motivos relacionados con la profesión de los titulares o bien alegorías relacionadas con la ciencia y el saber. Los médicos son los que más han preferido este tipo de temática. También se ha observado la gran cantidad de coleccionistas y bibliófilos que eran médicos de profesión [5].

En general, los ex libris sobre medicina son muy prolíficos en cuanto a la inclusión de símbolos. Aparece la representación del instrumental relacionado con el ejercicio de la medicina y de la farmacéutica, la iconografía de dioses como Esculapio. Figuras aladas, esfinges y serpientes; calaveras o esqueletos, que aparecen tanto en composiciones de tipo vanitas, o bien como elementos propios del estudio de la disciplina [6].

Sobre imágenes que se puedan relacionar con cuestiones de nacionalismo, hemos de decir que no se han hallado hasta el momento alegorías sobre la república Argentina, siendo que existían numerosas imágenes de este tipo en frontispicios de revistas especializadas en arte y literatura de finales del siglo XIX [7]. Pero entre los motivos zoomorfos, existen unos pocos que remiten a especies de fauna autóctona, como en el ex libris dedicado a Carlos M. Mayer.

 

Inmigración y Ex Libris. El ejemplo catalán en tierras australes.

Para seguir problematizando el abordaje del ex libris en Argentina, también habrá que ver cómo se integran al campo intelectual local los inmigrantes titulares de ex libris. A quién se los encargan o si ya tenían ex libris que transportaron en sus bibliotecas desde el país de origen.

La cuestión acerca de la inmigración en los años que van desde la generación del ’80 y en torno a los debates surgidos por el Centenario de la Revolución de 1810, fue una temática central en el campo intelectual argentino. Ha sido resumida en dos tendencias ampliamente abarcativas: la actitud nacionalista caracterizada por una mirada nostálgica hacia el pasado, que persigue la utopía de preservar la tradición, a partir de la cual se ve a la inmigración como una seria amenaza. Y por otra parte, la actitud cosmopolita, asociada al cambio y que mira hacia las metrópolis europeas [8].

En este contexto interesa observar si los motivos o el estilo que los ex libris presenten, remiten o no al país de origen del titular inmigrante. Dado que se podría interpretar este tipo de temáticas como un sitio de evocación o de nostalgia, como una afirmación por parte del titular a su pertenencia a una comunidad. Asimismo, será importante tener en cuenta la tradición exlibrística que posea el país de origen.

El caso de la comunidad catalana resulta de gran interés, el modernismo catalán ha tenido como una de sus manifestaciones relevantes el diseño de ex libris. Francesc Orenes ha señalado que en el año 1903, de 121 coleccionistas de ex libris de Europa y América, que figuraban en las listas que publicaba la Revista Ibérica de Ex-libris, 50 eran catalanes.

Los ex libris realizados por Emilio Bertrand, artista gráfico de origen catalán, han tenido amplia difusión en la Revista Éxito Gráfico de principios del siglo XX. Él le ha dedicado al menos dos ejemplares al escritor y crítico Juan Mas y Pí, entre otros.

Aún siendo inmigrante, Juan Mas y Pí sostuvo una postura nacionalista en sus opiniones acerca del arte argentino. Él afirmó que “...las bellas artes no aplicadas no pueden tener campo propicio en un pueblo como este, donde el sentimiento de patria no ha podido arraigar lo suficientemente para que florezca en bellos frutos”. A partir de esta cita, Muñoz deduce que La inmigración no es entendida por Mas y Pí como un peligro social sino como un obstáculo para fomentar valores espirituales, los más altos a los que una sociedad civilizada pueda aspirar [9].

Dado que el cosmopolitismo que caracterizaba la conformación social de la ciudad de Buenos Aires, haría “naufragar la obra de arte”, Mas y Pí acordaba con Malharro en orientar los temas de una escuela nacional hacia el paisaje rural del interior del país. Pero, aparentemente, esta dirección no sería aplicada a lo concerniente al grabado y a la imagen impresa en general.

Por eso no ha de sorprendernos que la imagen de su exlibris, donde podemos identificar a Prometeo encadenado, se relaciona más con el simbolismo y el anarquismo que con preceptos de arte nacional argentino. Sin olvidar que este tipo de imagen era la elegida para la ilustración de publicaciones anarquistas tanto en nuestro país como en Catalunya.

Antonio López Llausás es otro personaje inmigrante catalán de interés del cual se conoce su ex libris. Descendiente de una familia de libreros y editores, en su tierra natal había continuado la tradición familiar fundando importantes librerías y revistas [10]. Su ex libris presenta dos grandes bibliotecas y entre ellas un carrito de bebé, delante de ellas un tablero de ajedrez sobre el cual se ubican un telar de encuadernación, un rodillo, un cuadro y un globo terráqueo. Quizás el sentido alegórico de esta imagen se refiera a que el futuro depende del saber y la educación.

En cuanto a un ejemplo institucional, en el ex libris del Centre Catalá de Bons Aires encontramos a una personificación de Catalunya en una barca [11]. En él se puede leer el lema escrito en catalán “Catalunya Avant”, lo que se puede interpretar como una alusión a los inmigrantes que cruzan el océano llevando a otros sitios del mundo su cultura.

También traemos a colación el ex libris de la editorial Sudamericana, fundada en 1939. El ya nombrado Antonio López Llausás fue uno de sus primeros integrantes y ha señalado que la iniciativa de fundar esta editorial se había debido al intento de “... llenar el vacío provocado por el colapso de la industria editorial española con motivo de la guerra" [12]. Vemos que este ex libris se relaciona fácilmente con la temática de la inmigración ya que representa un barco y al mapa de América del Sur.

La editorial Sudamericana contribuyó a la conformación de la cultura visual de la sociedad argentina a través de las ilustraciones y demás imágenes asociadas a las ediciones de libros. En este contexto, la creación de un ex libris con su nombre resulta significativa.

Esta ejemplificación ha pretendido dar a conocer una problemática específica dentro del proyecto general.  Se concluye que el estudio del ex libris es una ocasión para reflexionar no sólo acerca de los usos del libro y de la estampa como objetos, sino también y preferentemente, acerca de los usos de la imagen, que abarca la problemática de los límites entre lo público y lo privado.

 

 

Referencias.

[1] MARIN, Louis, “En el laboratorio de la escritura-figura”, en: Les Chaiers du Musée National d´Art Moderne, N° 38, Hiver 1991.

[2] Martin, Henry Jean, “La imprenta”, en: Historia de la comunicación, Editor: Raymond Williams.

[3] Túmburus, Juan, Algo sobre los Ex Libris, Buenos Aires: Ed. Coni, 1912.

[4] Arrieta, Rafael Alberto. El Encantamiento de las Sombras, Buenos Aires: Emecé, 1928.

[5] Entre las publicaciones sobre exlibrismo de la misma época ya aparecen artículos específicos sobre esta temática, lo cual constituye un documento acerca de su relevancia. Francesc Orenes los enumera en la primera parte de su artículo “Ex libris y medicina”, publicado en: Nolyx Anitnegra, boletín informativo de Xylon Argentina, Buenos Aires: Año 9, N° 31, marzo/abril de 2000.

[6] Orenes, Francesc, “Ex libris y medicina (2° parte)”, en: Nolyx Anitnegra, boletín informativo de Xylon Argentina, Buenos Aires: Año 9, N° 33, julio/agosto de 2000.

[7] Ver, por ejemplo, los frontispicios de las siguientes revistas (reproducidas y descriptas por Laura Malosetti Costa): La Ilustración Argentina de 1881, El Arte en el Plata del 1° de enero de 1878, La Ilustración Argentina del 10 de junio de 1881. Malosetti Costa, Laura, Los primeros modernos. Arte y Sociedad en Buenos Aires a fines del siglo XIX, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2001.

[8] Weschler, Diana B., “Impacto y matices de una modernidad en los márgenes. Las artes plásticas entre 1920 y 1945”, en: Burucúa, José Emilio (Dir.), Nueva Historia Argentina, Buenos Aires: Ed. Sudamericana, 1999.

[9] Muñoz, Miguel Ángel, Lo Propio y lo Importado, Arte y Nacionalismo en la Argentina a principios de siglo, Revista de Arte e cultura da América Latina N° 5, Sao Paulo (Brasil): CESA,  Sociedade Científica da Estudios da Arte, www.cesa.art.br/revistas/revista5ano5/55propimpor.html

[10] Propagador de las ideas de Ponpeu Fabra. Ver: Miracle, Josep, “Antoni López Llausás”, en: Conmemoració dels 500 anys del primer llibre imprés en catalá. 1471-1974. L´aventura editorial a Catalunya, 1972.

[11] Reproducido en el catálogo Conmemoració dels 500 anys del primer llibre imprés en catalá. 1471-1974. L´aventura editorial a Catalunya, 1972. P. 51.

[12] Citado en: POCHAT, María Teresa, “Españoles republicanos en el mundo del libro argentino”, Buenos Aires: Ed. Dunken, www.dunken.com.ar/que_hacer/11edicion.asp

 


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